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Eclipse Anular de Sol 2005: La gran decepción

4 Octubre 2005

No es la primera vez que observo un eclipse de sol parcial (aunque en este caso haya sido anular no deja de ser parcial) y aburren, la verdad. Se nota una disminución de la luminosidad solar y si tienes unas gafas especiales puedes observar la silueta de la luna recortándose contra el sol. Y eso es todo. Os pongo aquí una secuencia de 2 fotogramas tomadas en la misma zona, la primera en el momento cumbre del eclipse anular en Madrid, a las 10:57 minutos. La segunda a la misma hora del día siguiente, para poder apreciar esta disminución de la luz solar que no deja de ser pequeña.

En el Eclipse
En el momento del Eclipse
Después del Eclipse
Después del Eclipse

Lo realmente emocionante tiene que ser contemplar un eclipse total de sol. ¡Ser testigo del enmudecimiento del sol! ¡De contemplar por breves minutos la noche en el día! Mi madre me contaba ayer como un familar anciano suyo, testigo de uno de estos eclipses totales de sol, pudo apreciar que incluso las gallinas se recogieron en el gallinero para pasar la noche…

Existe un grupo de “Cazadores de eclipses totales”. Organizan expediciones a los lugares del mundo dónde estos se producen para poder vivir esta experiencia mística varias veces, cuando el común de los mortales no tendrá la suerte ni si quiera de ver uno, sin desplazarse de su residencia habitual. Quizás un día me una a ellos…

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    5 Responses to “Eclipse Anular de Sol 2005: La gran decepción”

  1. Red Says:

    Tuve en Mexico la oportunidad de ver un eclipse total y vi como los pajaros se dirigian a dormir, el alumbrado publico se activaba y despues todos los pajaros salian de nuevo al vuelo y las luces se apagaban por el dia que renacia… una experiencia bella quedo grabada como video en mi mente desde los 10 años en 1991, saludos!

  2. Kilmarnock Says:

    Pues no estoy de acuerdo con tu decepción. A mí me pareció fascinante la penumbra que se apoderó de la calle y ese frío repentino que la acompañó. Algo así como un hálito tétrico de mausoleo.

    Mi mujer trabaja en una residencia de ancianos. Pues bien, durante los minutos que precedieron al eclipse, en el interior de la residencia los ancianos, en su mayoría demenciados y nada conscientes del fenómeno solar, fueron presas de una inexplicable inquietud, deambulaban más rápido y más desorientados de lo normal, algunos gritaban sin sentido y en su mayoría presentaban signos de una espantosa angustia. Poco a poco, y sin que los profesionales tuvieran la posibilidad de intervenir más que con unos pocos, todos fueron recuperando su nivel de normalidad.

  3. Wopper Says:

    Hola Kilmarnock:
    Sí, estoy de acuerdo en que ver uno está muy bien, o sea, la primera vez es fascinante pero una vez visto uno ya pierde todo el interés debido a que los efectos están muy lejos de los que provoca un eclipse total. Es como los eclipses de Luna. El primero asombra pero debido a que realmente si no miras a la Luna no llegas a preciar nada pues los siguientes aburren un poco porque es básicamente ver las fases de la Luna acelaradas ( y no mucho, porque a diferencia de los solares estos suelen ser más lentos debido a que el tamaño relativo de la Tierra es mayor y la Luna se ensombrece por más tiempo). De todas formas me quejo mucho pero ahí me ves, disfrutando del eclipse ;-)

  4. panzermensch Says:

    certifico lo de las gallinas. se vuelven al gallinero tranquilamente y cuando acaba el eclipse salen, q simpaticas ellas

  5. Alejandro Says:

    Un poco tarde, pero déjame decirte. Yo viví el eclipse solar del 1997. Estaba en Caracas, y la franja de totalidad pasaba por la peninsula de Paraguaná, por lo que solo tuve que hacer unos 500 Km plagados de visicitudes ante un evento que no esperaba. Llegamos a las playas de Adícora (estado Falcón, Venezuela) en el moménto álgido. Los pájaros, las gallinas.. todo eso es cierto, pero además cambió la atmósfera, se levantó viento y con él el oleaje, y al rato amaneció de nuevo. La única “decepción” es que la oscuridad no es tal. No llega a ser “de noche”, sinó un crepúsculo. Antes de irnos subimos al cabo de San Román, regresamos por Punto Fijo y volvimos a Caracas después de una experiencia memorable por lo dificilmente irrepetible para cualquier mortal.

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